domingo, octubre 24, 2004

Celos: miedo a perder algo que no nos pertenece

Estuve viendo éste reportaje el pasado martes 19, mientras lo montaba en la página web de El Tiempo y me pareció excelente para compartirlo con quienes visiten mi blog. Muchos de nosotros de alguna forma hemos de haber pasado por esta experiencia, pero espero que esta info ayude lo suficiente como para entender que nadie es de nadie. =(

Detrás de muchos episodios en que un miembro de la pareja acaba con la vida del otro, y de infinidad de casos de violencia física, emocional y psicológica continuada, se oculta un fantasma que no suele aparecer en los titulares informativos que dan cuenta de esos hechos, aunque está en el origen de esos dramas cotidianos. Se trata de los celos enfermizos.

"Los celos son emociones más o menos intensas que suelen surgir cuando se experimenta un deseo exagerado de poseer algo de forma exclusiva", expresó la estudiosa del tema Laura García Agustín, directora del centro Clavesalud, de Madrid."Aunque normalmente se refieren a la posesión de la persona amada, también pueden sentirse los celos de un amigo, de los hijos o incluso de un objeto determinado", acotó la especialista.

Cuando esta emoción -hasta cierto punto natural- se vuelve exagerada, se torna patológica y puede dañar cualquier otra relación, incluso la que mantenemos con nosotros mismos. Según García, "las personas celosas suelen tener mucha desconfianza en la pareja, debido a su propia sensación de inseguridad en la relación, y tienden a compararse habitualmente con los demás, tras lo cual se sienten más amenazados".

En ocasiones los celos son manifiestos, como los del hombre que desconfía de la fidelidad de su pareja, la interroga sobre sus compañeros de trabajo, no soporta que ella le cuente cómo son o si ha compartido con alguno, y sospecha incluso más, cuando ya cansada del asedio, se niega a responder sus preguntas.

En otras ocasiones se esconden detrás de ciertas actitudes hostiles, como las de la esposa que regaña, critica o ataca verbalmente a su marido, el cual es un hombre con autoridad y muy respetado en su profesión, para así obtener una mayor cuota de poder en el ámbito doméstico y sentir que él no está tan alto, ni ella por debajo.

"Cuando no tienen un motivo aparente, no ha habido ningún episodio de infidelidad, y la pareja no se ha aproximado emocionalmente a otra persona, se habla de celos exagerados. Si esta respuesta emocional conduce a comportamientos de persecución o vigilancia, estamos hablando de celos patológicos", explica Laura García.

Sus consecuencias para quien los sufre son devastadoras: desde tristeza, inseguridad, malestar, angustia y nerviosismo, hasta una falta de confianza en sí mismo y retraimiento. Son personas que imaginan las supuestas infidelidades de sus seres queridos, y que desconfían de ellos y los siguen.

"Los celos son una reacción instintiva de autoprotección, pero su exceso es perjudicial y los convierte en un problema: el que los sufre tiene sentimientos contrapuestos de amor-odio, se siente desplazado, teme perder el amor, cariño o amistad de la persona que estima", expone la terapeuta familiar Daya H. Rolsma.

Para Rolma, la persona celosa debe trabajar a favor de su crecimiento personal, su independencia y su autoestima, por ejemplo desarrollando actividades que le hagan sentirse realizado, como cursos o deportes.

Además, debe hacerse consciente de que si bien en toda relación significativa hay una cierta posesión del ser amado, exagerarla es perjudicial. Hay que aceptar que el otro, tiene que poder estar solo o con otras personas.

Las salidas
Sólo la ayuda psicológica del celoso o la ruptura pueden ayudar a salir de esa situación, sobre todo si los celos vienen acompañados de comportamientos violentos o de posesión.

También conviene hablar con la pareja, para decirle lo que siente, que no está actuando con madurez e intentar cambiarlo, y además pedirle que le ayude a ver claramente lo que sucede.

Para evitar la dependencia desproporcionada hacia el ser querido, hay que seguir relacionándose con los demás, repartir el interés entre las distintas personas y actividades.

Una bomba que explota sin ningun control
Los ataques de celos son el motivo más frecuente de homicidios conyugales y un factor determinante en casi el 20% de todas las agresiones violentas en Estados Unidos. La cifra es similar en otros países desarrollados.

Para algunos psiquiatras, los celos son un estado precursor de psicosis, que puede convertirse en delirio, perturbando el sentido de la realidad.

Según el psicólogo Bernabé Tierno, los celosos tienen una distorsión, un pensamiento erróneo, porque "por mucho que amemos a alguien, por muchos compromisos o planes en común que tengamos, nunca poseemos a los demás, no son una propiedad privada". Los celos son miedo a perder algo, pero no se puede tener miedo a perder algo que no se tiene.

El celoso comienza a desconfiar de su pareja y se va distanciando hasta que no hay comunicación ni diálogo. A veces, los celos son tan exagerados que se confunden con el miedo o la intolerancia y producen casos como el de personas que prohiben a sus cónyuges salir, hablar con otros o arreglarse y, aún así, siguen pensando que su pareja le es infiel. Así que la víctima de celos no debe consentir los chantajes emocionales, ni ceder a peticiones que restrinjan su libertad.

Trabajo original: María Jesús Ribas - Agencia de Noticias EFE
Ilustraciones: David Vela

Banda sonora: Foo Fighters - Danny Says (One by One Bonus Track - 2002)

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